Pablo Sebastiá regresa con Impío

Pablo Sebastiá regresa con Impío

Hay regresos que no comienzan cuando un libro llega a las librerías, sino mucho antes, cuando todavía no es más que unas páginas, una idea y muchas horas de trabajo. El de Pablo Sebastiá empezó hace años, cuando Impío apenas comenzaba a tomar forma. El próximo 15 de octubre, casi seis años después de La tetera de Russell, esa historia llegará por fin a los lectores.

Estos seis años han sido un punto y coma. Una pausa que no implica un final, sino un respiro antes de continuar. Pablo ha seguido escribiendo, trabajando y poniendo en marcha nuevos proyectos. Impío, mientras tanto, ha ido creciendo en silencio. Este tiempo ha sido también eso: escribir, corregir y reconstruir. Sin la prisa de quien tiene que entregar una novela en una fecha determinada, pero con la exigencia de quien sabe que una historia todavía puede ser mejor. Él mismo lo resume de una manera que dice mucho de su forma de entender el oficio: «Escribir es corregir, y corregir es sufrir».
La novela nace de una de esas preguntas que no dejan demasiado espacio para quedarse en la superficie: ¿y si algunos de los episodios más controvertidos del Antiguo Testamento hubieran sucedido realmente? A partir de ahí, Pablo construye un thriller que mezcla historia, religión y fantasía y que transcurre entre Afganistán y España, con la retirada de las tropas internacionales de Kabul en el verano de 2021 como uno de sus puntos de partida. Una historia que, como ocurre con buena parte de su literatura, no parece conformarse con contar lo que sucede, sino que invita a preguntarse qué hay detrás de aquello que creemos conocer.

Ahora llega quizá la parte más extraña de todo este proceso, la de dejar ir la novela. Después de tantos años trabajando sobre las mismas páginas, una historia que durante tanto tiempo ha pertenecido únicamente a quien la escribe empieza a convertirse en otra cosa. El 15 de octubre, Impío dejará de ser solo de Pablo para encontrarse con sus lectores. Pablo vuelve con una nueva historia entre las manos y, probablemente, con esa mezcla de vértigo e ilusión que acompaña siempre al momento de abrir la puerta y dejar que una creación propia salga al mundo.